domingo, 21 de enero de 2007

A la manera de un Aristófanes *

A la manera de un Aristófanes contemporáneo, Casciari ejerce en esta sociedad globalizada el mismo oficio que el insigne comediógrafo ofreció a la polis helénica.
Su ejercicio apunta a desenmascarar la más profunda vulgaridad en la que se asientan las bases de nuestras sociedades modernas; lo mismo que el Griego, advirtió que la estupidez se disfraza con rostro serio, y por eso se espanta cuando la risa viene a descubrirla desde ridículo. Su servicio es reaccionario, y recuerda la celebre introspección de Sócrates, cuando afirmaba de sí mismo, ser el tábano encargado de picar las honrosas ancas del corcel Ateniense, para que éste ultimo no se duerma.

Hoy Hernán Casciari, nos sorprende con otra creación, hija de aquel vapuleado género satírico. A mí juicio, el mejor homenaje que podemos retribuirle sus lectores, es motivarnos al debate que es justamente el objetivo de esta sección de comentarios. Borges estimaba que, la única crítica plausible es aquella que presupone una obra nueva. Siguiendo esta premisa desarrollo la siguiente reflexión:

Como observó alguna vez Alejandro Dolina, los estupidos suelen ser mucho más firmes en sus convicciones, que los espíritus reflexivos. Quizás por eso -supongo yo- nos convencen a tantos, de apoyarlos en sus disparates. Justamente el juego del sarcasmo en este artículo, sirve para revelar el último objetivo que esconde el modelo social actual, como ideal de vida. Y la necedad que incurrimos transmitiendo estos mismos “valores” inocuos, a las generaciones venideras.

El verdadero dilema se presenta, una vez develada la intrascendente realidad a la que nos hemos esclavizado ¿qué posición adoptamos frente a ese conocimiento? Cuando se nos permite la posibilidad (iba a decir responsabilidad) de elección. Por un lado podemos mantenernos en esta imposible dialéctica del consumismo, sentenciados a acumular reliquias, y encontrar en ese comercio, un fin de vida. U optar por la otra, la difícil, la que falta en el artículo que hago referencia, la Revolucionaria. Justamente esto es lo que estimo necesario exponer en este extenso comentario.

Vivo en Argentina. Hace tres años trabajo en la Administración Pública, la continua desidia de los gobernantes nos han sumido en un triste catalogo de derrotas. En mí trabajo, los empleados que pretendamos quedarnos aquí, tenemos dos salidas: la combativa, o la verdaderamente revolucionaria que sería encontrar otro objeto de adoración donde asentar los nuevos “valores” sociales. La experiencia del primer método nos sirve para entender los patéticos resultados. En mi país, cuando efectivamente logramos (tras violentas negociaciones), alguna mejora en nuestros sueldos, enseguida la inflación nos acomoda de nuevo en la desesperación.

La idea (no se equivoquen), no es resignarse a la pobreza. Sino utilizar este ejemplo y el de Cassiari, que juntos enfrentan dos realidades extremas de un mismo modelo económico-social, para desafiarnos a iniciar un cambio radical.
Propongo apenas: una sociedad llena de desafíos capaces de insuflar de vida el espíritu, que admire los progresos de la cultura, donde nadie se contente con una lujosa ignorancia. Propongo apenas: rescatar los preceptos Apolineos en el trabajo de nuestras creaciones diarias, y el servicio de Cristo para nuestras relaciones con el prójimo.

Hegel entendió que el fin humano es el reconocimiento del prójimo. En esta misma línea, yo creo firmemente que el objetivo detrás de cualquier riqueza, no es el dinero por sí mismo, sino lo que buscan en lo mas recóndito de su corazón aquellas personas que amontonan lujos, es la atención de los seres que aman y admiran. Cuando le preguntaron a Gabriel García Márquez por qué escribía, él contestó: “para que me quieran”. ¿Por qué no animarse entonces a desviar el prisma que fija nuestra atención en la vulgaridad de la usura? Empecemos a fijar la admiración en la autosuperación, en la cultura, en el trabajo, en las artes, en la familia, alejémonos de la envidia que impide recoger el fruto precioso de nuestras interrelaciones humanas. ¡Aquellos que tienen interés por las cuestiones del espíritu que oigan!

Ahora que hacemos usufructo de las ventajas informáticas de éste siglo; ya no habrá que trasladarse mas hasta Alejandría. Donde busquemos la información esta ¿Por qué sentenciarnos a la esclavitud de las “tendencias”? Ser ignorante hoy, es la primera elección estúpida.
Yo jamás entraré a Dolce & Gabanna, pero atesoro palabras del Buda y de Cristo, ustedes juzguen cual es el patrimonio que prefieren, y quieren legar a sus hijos. Yo sé que hubo testimonio de una sabiduría que aún hoy, es la clave y el ápice del género humano. El rey que me aborde en un discurso, comprenderá que mi cetro es de otro mundo. El de las generaciones venideras, de las que procuro ser luz y faro…

* Esta reflexión prefigura como comentario del articulo de Hernán Casciari "Las Paranoias del Nuevo Rico" publicado 16 de enero, 2007

6 comentarios:

Paco Achaval dijo...

Muy buena tu vision de nuestra sociedad actual!, aunque creo, que tus escritos no van a la altura de la mayoria de los lectores y comentaristas de Hernán!; no me gusta subestimar, pero me arriesgo a predecir, que no fuimos muchos, los que terminamos de leer toda tu anotacion!. De todas maneras, si no linkeabas tu blogs, personalmente no te hubiera leido. Todo vale, en la rutina de la lucha!. Me alegra haberte encontrado, pues soy de "aquellos que tienen interés por las cuestiones del espíritu" y vivo en Argentina.

Raul dijo...

Los hombres de todos los tiempos se asemejan unos a otros, muchos quieren ser importantes y no útiles.
Los “importantes” gritan para esconder su ignorancia.
Los que razonan y saben, hablan. Estos últimos son los que no confunden valor y precio.

Néstor Daniel Altamirano dijo...

Las diferencias entre los escritos de Hernan y los de el dueño del presente blog no creo que puedan ser comparados para decir cual es mejor o peor. Son estilos diferentes y cada uno expresa algo a su manera y de la forma que al escritor mejor le sienta. Personalmente, me agrada leerlos a ambos, porque resuenan en mi desde distintos puntos de mi espíritu. Además, el hecho de que Pablo le rinda homenaje en cierta medida reconoce la grandeza de ese escritor transplantado a la península ibérica, y esa humildad en si misma lo reivindica por cualquier error propio de quien hace poco tiempo comienza a transitar estas llanuras del ciberespacio para escribirle al mundo.
Amigo mío, como siempre, mis únicas críticas para usted vienen del lado del mataburros. Trate de no confiar tanto en el corrector de Word, que no tiene la posta mejor que un buen diccionario. Un abrazo y no se deje amedrentar por nadie!! Siga escribiendo y deleitandonos con su filosofar, que para eso está en este mundo!!

Anónimo dijo...

Yo creo que .. obviamente sabes Q estoy de acuerdo... y .. discutiendo a un tal Paco.. se nota que nadie te enseño Que - Ser ignorante hoy, es la primera elección estúpida.- lo hubieses aprendido si hubieses continuado. Porque él que no lo hizo, Dios.. es tan claro... ¿Por qué sentenciarnos a la esclavitud de las “tendencias”? ...

Suerte.. sé que siempre estaremos en contacto... yo ahora, en hora de la revolución. Empezando por mí para llegar a otros.

Paco Achaval dijo...

Isis dijo...
discutiendo a un tal Paco..
??????, sinceramente, no te entiendo!. Leiste todo mi comentario?.
Pues me gusta discutir amablemente, sin ofensas. Siempre con ansias de alimentar mi espiritu!.

Anónimo dijo...

Estoy de acuerdo con Daniel (hasta en la parte donde habla del mataburros, ja). Sólo te pido que no abandones lo que comenzaste.. ya que somos varios los lectores de tu blog, más allá que dejemos asentadas nuestras opiniones o no.
voy a tomar prestada una frase del comentario de nuestro amigo Peladín "Siga escribiendo y deleitandonos con su filosofar, que para eso está en este mundo"

MARIANITA...