martes, 31 de julio de 2007

Dice el Acta de la inmortal sesión, del 9 de Julio de 1816:

“A su termino, fueron preguntados si querían que las Provincias de la Unión fuesen una nación libre e independiente de los Reyes de España y su metrópolis.
Aclamaron primero, llenos del santo ardor de la justicia y uno a uno, sucesivamente, reiteraron su unánime y espontáneo decidido voto por la independencia del país, fijando, en su virtud, la determinación siguiente: Nosotros, los representantes de las Provincias Unidas de Sur América, reunidos en Congreso General, invocando el Eterno que preside el Universo, en el nombre y por la autoridad de los pueblos que representamos, protestando al cielo, a las naciones y hombres todos del globo la justicia que regla nuestros votos, declaramos solemnemente, a la faz de la Tierra, que es voluntad unánime e indubitable de estas provincias romper los violentos vínculos que la ligaban a los Reyes de España, recuperar los derechos de que fueron despojadas, e investirse del alto carácter de una nación libre e independiente del Rey Fernando VII, sus sucesores y metrópolis, y de toda otra dominación extranjera.”

El juramento que sellaron los padres de la Patria, resuena hoy en cada pequeño homenaje que celebramos, como un eco de gloriosa esperanza renovada ¿Pero que valor puede tener cualquier acto conmemorativo, si no nos detenemos a reflexionar el sentido verdadero y actual de nuestro homenaje?...

Si nos detenemos a pensarlo entendemos que, lo que cada uno de nuestros hijos y nosotros mismos, que fuimos concebidos en esta tierra Austral, heredamos de esos lejanos próceres, es la Identidad. Si bien, hoy nos resulta difícil hacernos a la idea, de carecer de un sentido de pertenecía a una Nacionalidad soberana. Este homenaje, nos recuerda que alguna vez fuimos colonia de un imperio, al que religiosamente debíamos tributar el favor que nos hacia, aceptando gobernarnos.

Sin embargo, el concepto de Independencia es mucho más amplio que un lugar en el Mapa. Hace ya tiempo que el invasor cambió su estrategia, ya no se muestra a los ojos de todos, con la caricaturesca imagen del indeseable tirano del momento, o bajo el cetro de algún vulgar monarca. Ahora el usurpador se infiltra agazapado en la maraña inexpugnable de jefaturas multinacionales, o con las imágenes mas seductoras nos vacía las ideas en horario estelar.

Para ser más claro, quiero decir que existen nuevos peligros que atentan con aquella conquistada “Independencia” y por consecuencia, con nuestra Identidad. Al primero lo llamo “la Amenaza Territorial”, el Otro la “Amenaza Intelectual-espiritual”.

La Amenaza territorial, la llevan a cabo las grandes Empresas Extranjeras que fomentan gobiernos cómplices, en diferentes territorios. Estos partidos políticos, cuyas campañas son solventadas por estas mismas empresas, cumplen su función, una vez alcanzado los puestos de Gobierno, entregando mansamente los recursos naturales que puedan ser explotados según las condiciones que determinen las Multinacionales. En menor o mayor medida todos conocemos este abuso, sin embargo, se nos ha hecho creer que nuestro “bienestar” depende de la una variable económica, y en este línea, se nos asegura que nuestra economía depende de la instalación de estas Empresas en territorio nacional. Como prueba visible de su poder, acostumbran henchir los espaciosos bolsillos de sus empleados con fuertes sumas de dinero, el cual, a su vez, es repartido a toda la sociedad por el intercambio del comercio. ¡Pero atención!, porque yo no sé, si todos lo que entendemos este saqueo y callamos, tentados por el abundante soborno que promete; entendemos que los mismos que manejan nuestra economía a su antojo, y hoy mandan a imprimir generosamente el dinero; son los mismos que en un giro de la suerte se van a marchar, dejándonos montones de papeles en los bolsillos que no van a valer nada, y las entrañas del suelo seco de la madre tierra ya no tendrá fuerza para darnos ese alimento que tampoco vamos a saber cosechar, porque siempre permitimos que terceros, administren nuestras propias riquezas.

El otro nuevo medio de invasión es la “Amenaza Intelectual-Espiritual”. Estamos enfrentados a este flagelo todo el tiempo. Teóricamente, sabemos que el hombre actual, se diferencia de su antepasado por su capacidad de abstracción, es decir (en primera instancia), es capaz de desarrollar un lenguaje para entenderse en sociedad. Hoy con la supremacía de la imagen que provocó el medio televisivo, estamos perdiendo esa capacidad. Cada vez necesitamos mas de la imagen explicita para entender algo, a su vez se nos dificulta transmitir experiencias personales, porque nos falta el lenguaje para expresar lo que sentimos.
Para entender la gravedad del fenómeno, repasemos un poco lo que se dijo: En un primer momento, nos plantemos que es, y para qué nos sirve la Independencia; dijimos que nos da Identidad. Ahora nos preguntamos: ¿Para qué sirve esa Identidad? La Identidad nos da carácter de persona, nos da esa dignidad que merecemos todos los seres humanos para saber que somos verdaderamente únicos e irrepetibles. Ahora, ¿cómo se construye esa Identidad? Yo les aseguro señores, que es por intermedio de la misma herramienta con la que formamos nuestro intelecto y nuestra conciencia: El Lenguaje. El lenguaje nos sirve para relacionarnos y para aprender; el intercambio de estas dos funciones, afianza nuestra Identidad.
Solo quién sabe quién es, empieza a ser Independiente. ¿Y qué hacer con esa Independencia? Darte al servicio del mundo, porque vos para conocerte previamente tuviste que aprender el potencial milagroso de cada vida humana, que a diferencia de las piedras o los árboles, puede ser única, y trascendental; eso sí, en la medida que aprendas a tolerar y sepas que en el trato con el otro esta la sabiduría que da sentido a nuestra propia individualidad. Aquel que entienda, debe salir al mundo sin miedo de mostrarse, y de seguir conociéndose a sí mismo por intermedio del diálogo. Si eres uno de estos casos, alégrate porque tu propio testimonio es esperanza. Porque si un hombre cualquiera se liberó, entonces no es imposible que se libere la especie humana… Y en el caso que fuera imposible, no me importa, porque mi espíritu es noble, y se alienta todavía más, con la dificultad de la misión que el Altísimo le encomienda...

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