miércoles, 27 de diciembre de 2006

La Rosa de los Vientos


¡Oh¡ Noche que guardas la bravura del dominio de Neptuno
Que vigilas con mil y un ojos encendidos,
aquella marea inmortal que sedujo al viking

Noche que inspiraste a los hijos de Adan
la virtud incuestionable del coraje,
aquella que asombra por igual a ambos bandos

Testigo del Capitán cojo
que retó a la sombra desconocida del océano
blandiendo la Rosa de los Vientos,
aquella escuálida invención que el hombre medieval bautizó con nombre poético para hacerla merecedora de la dignidad que significa salvaguardar las almas de toda la flota
numerosa en hombres, en supersticiones, en pasado y en esperanza

Testigo también como el Mar, de esa percusión que improvisaban para comunicarse, las diferentes razas de nativos africanos
vendidos como esclavos a las Américas.
Mezclados para que no pudieran comunicarse con el lenguaje,
volvieron a la comunicación musical de las aves
y se hermanaron en el llanto con toda una caterva de dioses naturales

Mar y Noche, el olvido y la muerte
un mismo destino previsto por Ernesto Sabato,
nos espera paciente a todas las criaturas del Señor
Mar y noche como un testimonio,
que alguna vez alguien lloró de melancolía
el sentimiento trágico de la vida..

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Very nice!!

Anónimo dijo...

very nice!!!

Anónimo dijo...

Pablitoo, no tuve mucho tiempo de leer todo el blog, pero desde ya te cuento que me encantó lo que le escribiste a Peichor en "Reivindicación de la Infancia". Me siento orgullosa de ser tu amiga. T.Q.M. Andy